VIVIR SIN PLANIFICAR

VIVIR SIN PLANIFICAR, NO DUALIDAD, ESPIRITUALIDAD, ADVAITA

Buenos días a todos, os doy la bienvenida con todo mi corazón.

Muchas veces os he hablado de la cajita mágica, ¿habéis leído sobre la cajita mágica? Porque Atma Vichara (Auto-Indagación) es lo más importante, el poder estar contigo, el poder estar desde donde eres de verdad, pero hay otras cosas que hace falta hacer para que la cajita mágica se abra. Esas dos cosas están relacionadas la una con la otra. Una es rendirse, y la otra es abrirse a recibir.

Una de las formas en que la mente nos maneja y nos proporciona un sufrimiento constante es convencernos de que tenemos que hacer un plan, que tenemos que planificar. Entonces nos dice una serie de mentiras, nos dice que todo se puede conseguir, todo lo que tú quieras se puede conseguir, lo que tienes es que trabajar y luchar por ello. Y nos dice que hay que planificar nuestra vida, porque si no  no hay futuro, si no hay plan para el futuro, el futuro no va a pasar. Y nosotros nos lo creemos. Y hemos hecho la mayoría de nosotros un plan para nuestra vida, pero ya a estas alturas nos hemos dado cuenta que el plan no funcionó, a lo mejor algunos pequeños detalles del plan funcionaron, pero el plan en general no funcionó, porque no es cuestión de que nosotros decidamos nada, porque no tenemos esa capacidad, es cuestión de que aceptemos lo que nos toca, lo que nos toca vivir. No quiere decir que la gracia haya hecho un plan que sea más importante que el que hemos hecho, la gracia no hace ningún plan, simplemente nos suelta en el universo, como suelta en el universo al sol y a las galaxias. Y cada una de esas cosas tienen su sitio, y encuentran su órbita, y encuentran su camino. Y unos tardan más en dar la órbita y otros tardan muy poquito en dar la órbita, otros tienen muchos satélites, otros no tienen satélites. A cada uno le ha tocado lo que le ha tocado, y todo funciona en orden.

La forma de contrarrestar esa mentira, ese plan que  nos hemos trazado, es simplemente coger y tirarlo. Y eso se hace primero rindiéndose, primero dándose cuenta “esto que estaba en mi plan no era para mí, esto que yo quería tanto y que creía que iba a ser… no es para mí”. Y en el momento que te rindes, te abres. Porque hace falta hacer las dos cosas, te rindes y no vuelves a hacer otro plan, y no vuelves a pedirle a la gracia que te dé cosas, no… Te rindes y te abres, para que la gracia te dé el regalo que tiene para ti, porque la gracia tiene regalos constantemente para ti. Lo único que hace falta es dejar de mirar el plan y simplemente abrirte, abrirte a lo que sea.

Te puedes proponer pequeñas tareas a lo largo del día, tengo que hacer esto, tengo que hacer aquello, pero si esas pequeñas tareas no se dan, simplemente rendirse, y hacer otra cosa. Esa tarea que decidiste puede ser hacer una caldeirada de merluza. Llego al pescadero, le pido la merluza y me dice “acabo de vender la última”. Tienes dos opciones decir “ah vale, ¿a cómo están esos lenguados? Y cambias la receta. Con lenguado no se puede hacer caldeirada pero se puede hacer otra cosa. Pero si haces todo lo contrario “he llegado tarde, porque no vine antes” y empiezas a flagelarte, que es lo que quiere la mente, “por qué, por qué, yo lo que quería era la caldeirada”. Y estás todo el día pensando en la caldeirada que no pudiste hacer, cuando la gracia te estaba presentando todo tipo de pescados, para poder hacer cualquier otra cosa, eso lo hacemos constantemente. Sin embargo, si te rindes, en ese momento te olvidas de la merluza y vas a otra cosa, o te vas a la frutería y te haces una ensalada, sin ningún problema, sin conflicto y muy importante, sin flagelarte. No fue un error tuyo el hecho de que llegarás tarde a la última merluza, simplemente es lo que el universo hizo, es lo que pasó, y al simplemente abrirte,  aparecen nuevas cosas todo el tiempo.

Esas dos cosas son muy importantes. Porque si haces Atma Vichara y sigues con el pequeño plan que te hizo la mente, una cosa contradice a la otra. Tienes que hacer Atma Vichara y al mismo tiempo tienes que rendirte, aprender a rendirte, que  nos sabemos rendirnos muchas veces, y aprender a abrirnos, a recibir regalos que no estén en la lista, porque incluso al abrirnos a recibir regalos queremos recibir un regalo en específico. Y no funciona así. Y si lo probáis, os vais a dar cuenta que todo al final es perfecto. No estaba en el plan, pero es perfecto.

Os cuento una historia. Yo tenía un plan cuando era joven, yo quería ser cantante de ópera, me encantaba la ópera, mi padre era un amante de la ópera, yo crecí oyendo ópera y me encantaba “ah, en mi plan, quiero ser cantante de ópera”. Y me metí en una escuela, y muy pronto me di cuenta que yo trabajaba mucho más que otros compañeros, practicaba mucho más y no lo hacía tan bien como ellos. Y ellos prácticamente sin hacer nada lo hacían mucho mejor que yo. Y algo se abrió en mí que dije, será que no puedo ser cantante de ópera. E inmediatamente me rendí de manera espontánea, y más o menos al mismo tiempo encontré un grupo juvenil en el que me involucré  y tenían un taller de fotografía, y me metí en el taller de fotografía. Y nada más ingresar me di cuenta que todo lo entendía a la primera, que todo me salía, que los mejores ejercicios eran los que hacía yo, que tenía un talento innato para la luz, para el encuadre, hasta tal punto que a los seis meses yo era el profesor de ese taller de fotografía. Y ahí empezó toda una carrera, que duró cuarenta y cinco años de satisfacciones, de expresarme artísticamente y de ser muy feliz con mi trabajo. Si yo me hubiera emperrado en ser el cantante de ópera hubiera sido muy mal cantante de ópera y hubiera estado frustrado constantemente y me hubiera costado mucho vivir y ganarme la vida, porque iba a ser muy malo. Me rendí y apareció, la gracia me lo puso ahí y fue lo perfecto. Y eso lo seguí haciendo a lo largo de mi vida en otras cosas que iban pasando. Cuando notes que te cuesta esfuerzo conseguir algo, es que no es para ti. Cuando estás recibiendo lo que la gracia tiene para ti, es fácil. Aunque la mente a través de la sociedad te dice una tontería: “Si no es con esfuerzo no vale la pena. Las cosas que no requieren esfuerzo, no valen la pena”. ¡Mentira, es todo lo contrario! Cuando estás haciendo lo que tienes que estar haciendo todo va sin esfuerzo, por eso cuando en algún momento cualquier cosa en vuestra vida sintáis que estáis empujando, haciendo esfuerzo, es que estáis nadando río arriba y no vais a llegar a ninguna parte. Abriros, girar en el río y dejaros llevar y vais a ver que abajo, la gracia ha puesto algo para vosotros, que es lo perfecto. ¿Cómo nos rendimos? (Luis abre los brazos) Que sea lo que sea. Rendirse y abrirse es prácticamente la misma cosa.

(Largo silencio)

Y más adelante en mi vida volvió a suceder algo parecido, dentro de esa maravillosa carrera que yo viví, yo me puse una meta, me puse ganar el Oscar a la mejor fotografía alguna vez. Fui a la escuela de cine, una de las mejores del mundo en Londres, me mudé a Hollywood, empecé por abajo, fui subiendo, fui subiendo, fui subiendo, pero llegó un momento que me di cuenta que yo no era tan bueno como para ganar el Oscar. Era muy bueno, era muy buen profesional, tenía muchísimo trabajo, ganaba muchísimo, pero no era lo suficientemente bueno, ni estaba dispuesto a trabajar tan duro como era necesario, y me rendí. Y al poco tiempo Ramana Maharshi volvió a aparecer en mi vida, tiempo después Robert Adams apareció en mi vida y empezó a salir lo que de verdad estaba buscando, empecé a encontrar lo que de verdad estaba buscando, lo que me llamaba, lo que de verdad ansiaba, y no era la carrera, no era el éxito, era encontrarme a mí mismo. Y si yo me hubiera emperrado en conseguir el Oscar, no lo hubiera conseguido y hubiera perdido mi tiempo. Cuando al rendirme se me abrió toda una experiencia nueva, muchísimo más importante que mi carrera, muchísimo más importante que mi plan.

(Largo silencio)

En mi último viaje a México vino a hablar conmigo una chica española, cuando yo daba entrevistas personales. Me vino a contar su plan, que ella desde pequeña quería ser actriz, una chica muy guapa, daba el tipo para poder ser actriz, que había estado en España, tratando y tratando y tratando, y no le salía y decidió mudarse a México porque a lo mejor en México había más campo y no había tanta competencia. Llevaba tres o cuatro años en México y lo mismo, tratando y tratando, yendo a casting… y yo le dije lo mismo que os estoy diciendo a vosotros, que a lo mejor, por mucho que tuviera un plan de pequeña, por mucha ilusión que le hiciera ser actriz, que a lo mejor lo que pasaba es que eso no era lo que tenía que hacer. No volví a saber de ella (Luis se ríe), no le gustó la respuesta que yo le di, no le gustó la explicación, ella quería que yo le diera una fórmula mágica para que su carrera de repente  empezara, porque mucha gente cree que la espiritualidad es para conseguir cosas, la espiritualidad es aprender a pedir cosas, que se creen que no están pidiendo cosas bien y que hay una forma de pedirlas correctamente para obtener lo que quieren y no es así. Yo por eso dejé de hacer entrevistas personales, porque la gente venía a contarme su problema y a que yo les diera una solución, y la solución que yo les daba nunca les gustaba.

(Descanso)

Las cosas que os he hablado, Atma Vichara, Rendirse y Abrirse, la más fundamental es Atma Vichara, sumergirte dentro de ti mismo, esa es la base del edificio, porque para rendirte tienes que rendirte desde tu propio ser, no puedes rendirte mentalmente, porque la mente no quiere que te rindas. Entonces primero tienes que encontrar ese punto desde el cual te puedas rendir, porque tampoco te puedes abrir mentalmente, no va a servir para nada, porque le estás dando eso a la mente para que la mente haga lo que quiera. Lo fundamental, la base, es sumergirte en ti mismo, separarte de la burbuja, y desde ahí rendirse y abrirse, es muy muy simple, es totalmente natural.

(Largo silencio)

Atma Vichara, Rendirse y Abrirse, con esas tres cosas no os vais a liberar, porque vosotros no sois los que os liberáis, la libertad es un regalo de la gracia, y hay que estar abierto a ello, pero ninguna acción que hagáis os va a liberar, porque no sois el hacedor. Pero haciendo Atma Vichara, rindiéndoos, abriéndoos a los regalos de la gracia, vuestra vida va a mejorar, vuestra vida personal, vuestra vida laboral, vuestro trabajo, la relación con vuestros hijos, la relación con vuestra familia, con vuestra pareja, siempre que hagáis Atma Vichara, y os rindáis y os abráis, aceptar lo que viene, todas esas cosas van a funcionar, especialmente vuestra búsqueda espiritual. Especialmente con vuestra búsqueda espiritual no hagáis un plan, no os pongáis una meta, porque ahí estáis tratando de ser el hacedor y no va a funcionar. Hacer Atma Vichara, rendiros y abriros, y la gracia en algún momento se va a manifestar en toda su maravillosa belleza, de eso no tengáis dudas, pero no hagáis planes.

(Largo silencio)

Esta es la canción que más ponía Robert Adams en sus últimas semanas en este mundo.

“Always on My Mind” (Willie Nelson)

Iros en paz, os amo incondicionalmente.

Om Shanti Shanti Om

Luis de Santiago

Satsang en La Coruña 23 de Agosto 2020