¿QUÉ TE IMPIDE SER LIBRE?

Om Shanti Shanti Om

Buenos días, os doy la bienvenida de nuevo, con todo corazón. Todos vosotros ya lleváis tiempo viniendo a Satsang conmigo, y lo que hemos estado haciendo hasta ahora sigue siendo lo principal, la base, el fundamento del edificio que estáis construyendo. Pero en este Retiro voy a ir más allá, digamos que voy a tocar puntos más avanzados, por decirlo de alguna forma, porque esto no es un cursillo ni es un curso de verano de la universidad ni nada de eso. Pero sí ciertos detalles que no son tan importantes como el hacer Atma Vichara, como rendirse, como abrirse a la gracia, que no son tan importantes como venir a Satsang y poneros en mi presencia, pero que puede ayudaros, siempre desde el punto de vista práctico. Yo siempre he tratado de ser práctico. Porque al principio, cuando la gracia empezó a llevarme al punto que me di cuenta que me tocaba empezar a compartir con vosotros, una cosa que hice fue ver que estaban haciendo algunos de los maestros de Advaita, y de otras disciplinas, un poquito, simplemente para ver en qué parte yo podía ayudar, y una de las cosas que yo me di cuenta que había muchas… palabras bonitas, historias maravillosas, pero no explicaban cómo conseguir la libertad, solo palabras. Muchos de ellos, siendo realmente maestros, hablaban de lo bien que se sentía estar realizado, pero no te decían cómo. Robert Adams lo explicaba y decía: El maestro no puede estar en la cima de la montaña diciendo “subid, subid, que aquí os la vais a pasar en grande, la vais a pasar pipa, subid, subid” Robert decía que el maestro debe de estar dispuesto a bajar al pie de la montaña y ayudarte, indicarte la ruta, porque ese camino hacia la cima de la montaña, está lleno de encrucijadas que no te llevan a ella. Un buen maestro, un maestro útil, tiene que estar dispuesto a hacer eso, ayudarte a subir: “Vamos por aquí, no te metas por ahí, vamos aquí, vamos allá” Porque el andar diciendo lo guay que es, funciona en parte. En realidad no funciona decir lo guay que es, pero funciona el que estés delante del maestro, esa es la parte que funciona. Para oír esas palabras maravillosas te pusiste delante de él, y esa parte que si funciona siempre, pero la otra parte son palabras.

Yo incluso llegué a leer un par de pequeños textos y mi reacción fue, ¡pero esto no dice nada! Y lo volví a leer ¡No está diciendo nada! Y después veo que toda la gente que lo leyó escribe “oh, qué maravilla, qué maravillosas palabras”, “cuanto sentido”, “me ha llegado al corazón”. Y me di cuenta que había como una especie de juego.

¿Conocéis el cuento del traje del Emperador? No estoy seguro de que lo cuente perfecto, pero aquí va…

Esto era un Emperador que le gustaba mucho vestirse, y en una de estas aparece delante de él uno de sus súbditos, y le dice “Emperador aquí tengo este traje para vos y este traje es muy especial, porque solamente la gente inteligente lo puede ver, sólo los muy inteligentes pueden ver este traje que os estoy trayendo”

Y el Emperador pensó: “yo no lo veo pero voy a ponérmelo porque si no se van a dar cuenta de que no soy tan listo como parece”

Y se lo puso, y salió a pasear por el reino, e iba una persona delante gritando: “El Emperador hoy está paseando con un traje que solamente la gente que es muy inteligente lo ve”. Y todo el mundo decía: “Ah, que bonito el traje del Emperador”

¡Iba desnudo!

Todos decían:“Que bonito el traje del emperador, que bonito, que bonito”. Porque nadie quería reconocer que no lo veía. Hasta que un niño en su inocencia empezó a gritar: “el Emperador está desnudo, el emperador está desnudo”. Y ahí se cayó todo el mundo. Y el Emperador se dio cuenta que había hecho el ridículo. En esto que llamamos búsqueda hay mucha gente que se guía por eso. Fulano dijo tal cosa, yo no lo entendí, pero tengo que decir que lo entendí, porque sino mis amigos, la gente de Facebook, la gente del grupo de meditación va a decir que soy un tonto. Y mucha gente vive así, muchos falsos maestros viven de esos.

Aquí no vamos a hacer eso, aquí vamos a decir “no hay traje”. “No hay traje” y a partir de ahí vamos a ver que hacemos, a reconocer dónde estamos. Siempre digo, hay que saber y reconocer donde uno está, no aparentar, porque la apariencia te lleva por donde no debes ir, por donde aparentemente no quieres ir.

Hoy os voy a hablar de por qué preguntáis: Si yo estoy haciendo Atma Vichara, si yo me estoy rindiendo, si yo estoy abriéndome a la gracia, si yo voy a Satsang; ¿Por qué no avanzo como debería avanzar?, ¿por qué no avanzo como quisiera avanzar?.

Vamos a ver por qué. ¿Por qué puede ser eso? Llevo ya varios años, por mis Satsang ha pasado ya mucha gente y he podido ver que hay ciertos patrones que se repiten. Normalmente la gente que sigue esos patrones al final termina yéndose. Por una parte frustrados porque no consiguen lo que están buscando, pero por otra parte son ellos mismos los que se colocan en esa situación.

Hay tres cosas que normalmente están presentes, cuando una persona se empieza a frustrar, dice ¿por qué no avanzo? ¿por qué no me libero?

La primera es que vienes a Satsang, haces Atma Vichara, te rindes y te abres mentalmente, mentalmente, estás involucrando a la mente. La mente por supuesto te va a pedir: “Dámelo a mí, deja que lo haga yo, deja que sea yo el que haga todo eso”, y tú en algún momento te dejas engañar y se lo entregas a la mente para que lo haga, y estás haciendo Atma Vichara con la mente, y te estás rindiendo con la mente, te estás abriendo con la mente, y estás viniendo a Satsang y estás pensando: “Que está diciendo Luis” Y lo estás procesando. Esa es una de las grandes zancadillas que la mente os pone.

Atma Vichara, venir a Satsang no es empezar aquí (Luis se toca la cabeza) y terminar aquí (Luis se toca el corazón). Es empezar aquí (Luis se toca el corazón) y meterse más profundamente, desde aquí (se toca el corazón). Si empiezas aquí (se toca la cabeza) no va a llegar. Tienes que empezar desde aquí (se toca el corazón) y seguir hasta adentro, porque nada que venga de la mente os va a ayudar a ser libres, nada en absoluto.

(Largo silencio)

La otra cosa que ocurre con frecuencia, con muchísima frecuencia, es que encuentras a tu maestro, tu maestro te dice lo que hay que hacer, tu maestro te da el plan para subir a la montaña, y tú haces lo que te apetece y lo que no te apetece no lo haces. Haces lo que te viene bien, haces lo que te gusta, pero lo otro no lo haces. Esto funciona como un todo, cada cosa que el maestro te dice que hagas, es porque es importante, y todas ellas se apoyan la una a la otra. Si haces unas y no haces otras, no va a funcionar. Si el maestro te dice que el camino es este pero a ti te apetece ir por este, no te quejes de que no avanzas. Todo es un conjunto, es más, las cosas que no te apetecen, las cosas que no te gustan, las cosas que no haces, son precisamente las más importantes, porque son las que la mente no quiere que hagas, y si la mente no quiere que las hagas, es porque le perjudican, y la mente te deja que hagas otras cosas porque esas cosas no le dan miedo a la mente. Hay que hacerlo todo, lo que apetece y lo que no apetece. El maestro nunca te dice que hagas algo o que dejes de hacer algo porque le da la gana. No, si el maestro te dice que hagas algo es porque es importante, todo lo que habla el maestro es importante. El maestro no habla por hablar, el maestro no habla para engrandecer su ego porque no lo tiene. Hay que hacerlo todo, y lo que menos ganas tienes, más, porque seguramente ahí está la clave de porque no hay el avance que tú estás buscando, de porque la libertad se ve tan lejos.

Sí, vas a avanzar algo, no te vas a quedar donde estás, siempre va a haber un avance, pero no al nivel requerido, pero no al nivel necesario para que llegues a donde quieres llegar. Te puedes conformar con este pequeño semi-avance y quedarte ahí, pero si de verdad quieres ser libre hay que hacerlo todo.

Si yo os digo que hagáis algo no es una teoría, no es algo que yo haya leído o que me hayan dicho. Si yo os digo que hagáis algo es porque yo vivo así, yo vivo así todo el tiempo y estoy compartiendo con vosotros, si yo os digo que hagáis algo es porque yo lo hago o porque yo lo hice y ya no tengo que hacerlo más. Yo no hablo teorías, yo no os pongo a hacer cosas que yo no estuve dispuesto a hacer o que yo no hice. Por eso os comparto esto, por eso os digo que es importante, porque yo pasé por eso.

(Largo silencio)

También ocurre que hacéis todo lo que yo os digo cuando os da la gana, y otras veces voluntariamente hacéis todo lo contrario. Os mantenéis en silencio y de repente, “ah, hoy me apetece salir con mis amigas y empezar a criticar a todo el mundo”. Voluntariamente estáis haciendo todo lo contrario. Eso tampoco funciona, aunque en otros momentos hagáis todo. Hay que hacerlo constantemente, hay que vivirlo, hay que ser eso, tienen que dejarte de gustar las cosas que hacías que no te ayudaban.

(Descanso)

Os voy a pedir por unos minutos que os unáis conmigo en un homenaje a un gran amigo Alan Jacobs, que dejó su cuerpo el mes pasado a los 90 años. Alan Jacobs fue presidente de la Fundación Ramana de Inglaterra por 30 años. Era un buscador desde muy joven, él no llegó a conocer a Ramana pero estuvo con Nisargadatta y conoció a Robert Adams en Sedona. Un amigo maravilloso, la primera vez que fui a dar Satsang a Londres vino a verme y desayunamos juntos. Y desde ese momento cada vez que yo iba a Londres tratábamos de encontrarnos y de pasar tiempo juntos. La última vez comimos juntos en Hampstead, en su restaurante favorito pero ya la demencia se veía que se estaba apoderando de él, pero lo que él era, seguía inmutable. Así que hagámosle un homenaje para que su gracia siga impregnando a todos los buscadores sinceros.

(Largo silencio)

Y la tercera cosa que retrasa, que impide, que ralentiza el proceso de liberación, lo hablamos el otro día: Esto es un trato, esto es un compromiso mutuo entre vosotros y vuestro maestro. El maestro se compromete a ayudaros a ser libres, y vosotros os comprometéis que al maestro no le falte nada. Tenéis que hacer todo lo que buenamente podáis por el maestro. Y eso no lo decide el maestro. Yo asumo que vosotros estáis haciendo todo lo que podéis. No lo pongo en duda, pero es entre vosotros y la gracia. ¿Estáis haciendo todo lo que podéis? Si no, ahí hay un problema, porque hay un compromiso. Robert Adams lo decía todo el tiempo y lo repetía:

“La relación maestro discípulo es un compromiso mutuo. El maestro se compromete a ayudarte a ser libre. Tú te comprometes a hacer todo lo que puedas para que al maestro no le falte de nada”.

Así tiene que ser. Mucha gente pide, quiere que le den, no hablo de vosotros obviamente, pero constantemente, en la página web, en facebook, en los vídeos de youtube, la gente viene pidiendo. Pongo un vídeo en castellano “¿y por qué no lo pones en inglés?” En vez de preguntar cómo puedo ayudar para que este mensaje también lo pueda oír gente de habla inglesa. Esa es la actitud correcta y no simplemente ¿y por qué no haces esto?, ¿Por qué no haces lo otro?. Primero que se creen que todo eso se hace gratis y que aquí detrás de mí no hay gente trabajando, haciendo la página web, editando los vídeos, publicando mis libros. Toda esa gente come, esa gente tiene familias. Pero no… ¿por qué no vienes a Chile? Ven a Chile porque tengo ganas de verte. Organízalo, consigue gente y yo voy a Chile. Deja de pedir y cumple con tu parte.

Después esa gente se pregunta por qué no avanza, porque no estás cumpliendo con tu parte del trato y eso no lo decide el maestro, el maestro trata a todo el mundo por igual. El maestro asume que todo el mundo hace lo que puede al máximo. Es entre vosotros y la gracia, y a la gracia no se la engaña, es imposible. Detallitos, llevarle una flor al maestro, un incienso, cualquier cosa.

Esto (Luis muestra un altavoz) me lo regaló un chico alemán que vino al Retiro último, llegó con esto. Y todos estáis disfrutándolo cuando pongo música. En otro Satsang me regaló un reloj. Él sabe que a mí me gustan los relojes y me trajo un reloj de regalo, porque pudo. Y eso denota amor, eso denota aprecio. Y eso la gracia lo ve. Y vais a decir “lo está diciendo porque quiere que le demos cosas” (Luis se ríe) No, a quien beneficia es a vosotros, no a mí, yo ya tengo un montón de relojes, yo ya tengo un montón de sombreros. Pero si me regaláis un sombrero, como me regalasteis por mi cumpleaños, yo lo veo como amor de vuestra parte y la gracia lo va a ver seguro. Haced lo que podáis. En algunos momentos vais a poder hacer más, en otros momentos vais a poder hacer menos, pero siempre haced, una flor un detalle, unas palabritas diciendo, gracias Luis. Todo eso es importante, yo sé que pagáis por venir a los eventos, pero: ¿Es eso lo máximo que podéis?, ¿Es eso lo máximo que sale de vuestro corazón? Si no fuera importante no os lo estaría diciendo. Yo siempre llegaba a Satsang con Robert Adams con algo para él. Robert llegaba y se encontraba una flor en su sillón, o se encontraba un incienso especial que yo había encontrado, que olía maravillosamente y él llegaba y ese incienso estaba encendido. Hacía todo lo que podía, encontraba una fruta en el supermercado, unas cerezas que sabían muy bien, las compraba y se las llevaba. Todo eso te ayuda, y es muy bonito además. El amor hay que demostrarlo, cumpliendo con tu parte.

 

Luis de Santiago

Satsang en La Coruña 18 de septiembre 2020