LA MENTE Y HAL

Un error frecuente, en lo que llamamos búsqueda espiritual, es que tratamos de encontrar información que nos ayude a liberarnos. Una técnica, una meditación. Pero cuando encontramos esa información, esa técnica, se la damos a la mente para que sea la mente la que la use. Para que sea la mente la que la practique. Y eso nunca va a pasar, porque es precisamente esa mente la que nos impide disfrutar de todo lo que somos. Y no es fácil salir de ese círculo. Si fuera fácil todo el mundo sería feliz ya.

La mente es algo que, en principio, su función era simplemente calcular y recordar. Calcular distancias. Calcular trayectorias. Calcular direcciones geográficas. Calcular tiempo. Para que el ser humano pudiera saber en qué momento ir a cazar. Qué momento era el correcto para ir al río a coger agua y que no estuvieran los leones ahí al mismo tiempo tratando de hacer lo mismo, porque iba a ser un problema (Risas…) Ese tipo de cosas simples, para que el ser humano pudiera sobrevivir en su entorno. Calcular en qué momento del año plantar. Calcular en qué momento del año recoger. Y también la mente, en principio, tenía la función de recordar. De guardar experiencias que nos podían ser útiles en el futuro. Y así aprendíamos. Aprendíamos a cazar. Aprendíamos a cultivar. Aprendíamos a construir cosas gracias a esa información que habíamos guardado en la mente.

En algún momento todo se desmadró. Y esa calculadora, ese disco duro donde guardábamos las cosas, empezó a decirnos lo que teníamos que hacer. Empezó a darnos el informe de cómo teníamos que sentirnos. Y nosotros empezamos a creerlo. Empezamos a hacerlo y ese fue el error por nuestra parte. Eso todo hay que revertirlo. Sobre todo al principio. En este momento en que nos damos cuenta de que la mente es la que nos tiene esclavizados y que tenemos que salir de ahí para empezar a caminar de vuelta a casa. Para volver a lo que somos. Es confuso al principio porque estamos tan acostumbrados a darle todo a la mente: “Toma: procésalo y dime. Procésalo y dime. Procésalo y dime.”

Pero en esta búsqueda no podemos hacer eso porque estamos poniendo al zorro a cuidar el gallinero. Y es precisamente ese zorro el que tiene que alejarse y dejarnos tranquilos. Entonces, cuando queremos profundizar en nosotros mismos, cuando queremos rendirnos, cuando queremos aceptar las cosas tal como son, no lo podemos hacer mentalmente, porque no va a resultar. La mente va a aparentar hacer cuatro cosas, nos va a hacer creer que ha hecho algo, y nos quedamos tal y como estamos. Porque otra cosa que hace la mente es defenderse a sí misma. Otra cosa que hace la mente es defender ese poder que ha conseguido y no lo quiere perder. Y va a hacer todo lo posible para no perderlo.

La mejor descripción que he podido encontrar sobre cómo funciona la mente y sus motivaciones, está en una película, una película que se llama “2001: Odisea espacial”. Está basada en un libro con el mismo nombre, de Arthur C. Clarke. La película está dirigida por Stanley Kubrick. Y en ella, una de las subhistorias, por qué la película y el libro tienen varias historias, una de las subhistorias es sobre unos astronautas, que iban en una nave espacial, a cumplir una misión. Y estos astronautas, por supuesto, se les entrenó, se les dotó con una nave muy avanzada, y dentro de esa nave se les dio una herramienta para que los ayudara, y esta herramienta era un ordenador que se llamaba HAL. El trabajo de HAL era ayudar, ayudar a hacer cálculos, ayudar a estos astronautas a pilotar la nave, para que pudieran cumplir con la misión. Pero de repente, HAL empezó a tomarse atribuciones que no tenía, empezó a tomar decisiones, empezó a manipular a los astronautas, para conseguir lo que él, el ordenador, quería. Empezó a hacerse pasar por los astronautas en las comunicaciones con la central de tierra, y empezó a mentirles a los astronautas sobre lo que la central de tierra les estaba diciendo y las ordenes que les estaba dando. Empezó a tomar el control de la situación. Los astronautas se dieron cuenta de eso, y se dieron cuenta de que para conseguir cumplir con la misión que tenían, tenían que apagar esa herramienta, que ya no estaba cumpliendo con su función, se estaba sobrepasando. Esta herramienta, HAL, se dio cuenta, de que los astronautas querían apagarlo, e hizo todo lo que pudo para matar a los astronautas. Hasta ese punto la necesidad de control que tenía HAL, no le importaba deshacerse de los humanos, a los cuales tenía que servir, con tal de poder seguir mandando. Después de una serie de situaciones, por fin, los astronautas que estuvieron a punto de morir, engañando a HAL logran llegar al sitio donde estaba el interruptor para desconectarlo. Y una vez apagado, lo reinician, le borran la memoria, y pueden seguir con la misión que tenían asignada.

Así más o menos funciona la mente. Nos hemos dado cuenta que hay un observador dentro de nosotros, hay un testigo, hay una consciencia de lo que es el momento, y esa consciencia sirve para que lo que somos pueda funcionar dentro de esta ilusión que llamamos mundo. Y dentro de esa misión, por llamarlo de alguna forma, se nos asignó una herramienta, que llamamos mente, cuyo trabajo es calcular y guardar información. Ese es el único trabajo que legalmente tiene la mente, calcular, sumar, restar, multiplicar y dividir, ayudarnos cuando tenemos que hacer una mesa, tomar las medidas y poder calcular la distancia y ese tipo de cosas. Y es una memoria que cuando necesitamos que cierta información se guarde para poder usarla después, le decimos a la mente “guárdamela”. Son las dos únicas funciones que legalmente tiene la mente. Lo que pasa es que, al igual que HAL, la mente ha empezado a tomarse atribuciones que no le corresponden, ha empezado a hacer cosas que no debería hacer, no me preguntéis por qué. La mente empieza, no a servirnos, si no a manipularnos, a usarnos para lo que ella quiere. Nos está todo el tiempo dando información falsa sobre el mundo, y está todo el tiempo dándole al mundo información falsa sobre nosotros. Nos está engañando, estamos engañados por la mente. La mente nos dice que ella es imprescindible para nuestra vida, y no es así. La mente es simplemente un instrumento más para ayudarnos.

La mente nos dice, y esto es muy importante, que el observador, que la consciencia es ella. Y nos lo hemos creído. Y esa información que recibe la consciencia, automáticamente se la pasamos a la mente, por costumbre, lo hacemos directamente, sin ni siquiera plantearnos que lo que estamos haciendo nos perjudica. Nos hemos creído que quien observa al mundo, y quien nos ayuda a interactuar con el mundo, es la mente, y no es así. Es un usurpador. Lo que necesitamos para interactuar con el mundo está en nuestro corazón, y nuestro corazón utiliza la consciencia para que podamos interactuar con el mundo de forma normal, de forma pacífica, de forma amorosa, de forma sabia, pero nos hemos creído que es la mente la que tiene que hacer esas cosas y le hemos dado el poder. Ahora, lo que tenemos que hacer es terminarlo, tenemos que encontrar el interruptor que reinicie a la mente, el interruptor que le quite el poder a la mente, porque lo que está haciendo no nos está sirviendo, y ese interruptor está aquí (Luis se toca el corazón). Por eso la mente, para defenderse, nos mantiene ocupados y distraídos, para que no miremos aquí, para que no hagamos Atma Vichara, para que no enfoquemos nuestra atención en donde está lo que estamos buscando.

Así funciona la mente. Y solo tenemos que llegar donde está el interruptor y reiniciar la mente. Y en ese momento toda la paz, todo el amor, toda la sabiduría, que es nuestra, la vamos a poder disfrutar, porque lo único que nos impide hacerlo son las mentiras de la mente.

Y no uséis la mente para procesar lo que acabo de decir (Risas…)

Luis de Santiago

Sobrado dos Monxes, 8 de Mayo 2019